La globalización de los mercados, los tratados de libre comercio entre los países y el avance tecnológico, han producido una situación bastante nueva, que afecta y asombra a los consumidores. Ha pasado a ser absolutamente habitual encontrar en los supermercados alimentos de todas partes del mundo, de nuestros vecinos, de algunos países más alejados y de sitios absolutamente remotos para nosotros, los chilenos, que estamos ubicados tan al fin del mundo. Curiosamente, estos productos están a precios absolutamente razonables, con envases atractivos y con mensajes saludables, que incentivan su consumo.