Los refrescos han sido objeto de críticas debido a que favorecen el desarrollo de caries dental. Los ácidos que contienen estas bebidas llegan a producir un efecto de erosión en la superficie del diente. Incluso los refrescos tienden a ser ácidos con el fin de evitar las bacterias en el producto.
Según Kati Leskinen, directora de proyectos en Toothfriendly International, los esfuerzos para hacer refrescos que sean favorables para la salud dental no han tenido éxito, ya sea a causa de la contaminación bacteriana o por el uso de otras alternativas de sacarosa.
Sin embargo, con sede en Suiza Bishofszell, crean un té helado que supera el sabor mediante el uso de la isomaltulosa. Este ingrediente es azúcar que se encuentra en pequeñas concentraciones en la miel y la caña de azúcar, el cual es resistencia a la descomposición por bacterias bucales. Se utiliza en Ásia desde hace algún tiempo y recibió la aprobación como nuevo alimento en Europa en 2005, convirtiéndolo en un elemento relativamente nuevo para este mercado.