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Habitualmente, la trascendencia que se ha dado a las micotoxinas, a nivel de alimentos para consumo humano, prácticamente se resume a aquellas con capacidad carcinogénica reconocida – aflatoxinas. Los tricotecenos, hasta el momento, se consideraron más importantes en el ámbito de la producción animal, debido a sus efectos en la salud y la productividad de los mismos. Pero ahora el panorama está cambiando, y esto se debe, principalmente, a los últimos estudios y nuevas normativas vigentes, sobre todo en el ámbito de la Unión Europa. Por un lado, se mide el impacto a nivel de salud de la población, considerando sobre todo que somos grandes consumidores de cereales en todas sus formas: panes, galletas, pastas, preparados para bebés, incluso en forma de cerveza. Por otro lado, muchos países latinoamericanos son grandes exportadores de cereales. Europa es un mercado importante y a la vez riguroso en sus controles.
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