Un reciente estudio realizado en 13 países de América latina, llevado a cabo por la investigadora de mercado Euromonitor International, analiza las pautas de consumo de alimentos y bebidas en la región, así como también pronostica cuáles son los segmentos que verán un franco crecimiento en los próximos cinco años.
De acuerdo con la investigadora de mercado Euromonitor International, la creciente sofisticación del consumidor latinoamericano, así como su estabilidad económica, posicionarían a la región en segundo lugar en cuanto a velocidad de crecimiento global en materia de alimentos envasados, durante el período 2006 y 2011, con un valor pronosticado de incremento del 22%.
A fin de conocer más íntimamente los datos que avalan este pronóstico, entrevistamos a Marcel Motta, Senior Research Analyst de Euromonitor, presente en el marco de conferencias de FI South America.
Énfasis Alimentación: ¿Podría darnos un panorama global de la industria alimentaria Latinoamericana?
Marcel Motta: La industria de los alimentos envasados en el mundo se aproxima a los 150.000 millones de dólares; de los cuales, 1.580 millones corresponden a América latina (ligeramente más que el 10% del total). En la actualidad, el mayor mercado para los alimentos envasados es, por lejos, Europa Occidental, que está creciendo en términos de valor, no de volumen.
Norteamérica y Europa Occidental poseen categorías muy maduras, pero algunas de ellas acusan un crecimiento negativo. Ello ocurre con las bebidas gaseosas, por ejemplo, que en EE.UU. registraron un crecimiento negativo (-0,5%) en los últimos dos años, lo que trae aparejado un achicamiento del mercado. De esta manera, en los dos mercados más destacados para los alimentos envasados -es decir, Europa y EEUU- existen categorías que no están experimentando crecimiento alguno, por el simple hecho de que la población no aumenta al ritmo con el que lo hace en América latina, Europa Oriental o Asia.
En consecuencia, las empresas están tratando de encontrar la forma de lanzar productos con valor agregado, como los alimentos funcionales fortificados o los orgánicos. Esta es la única oportunidad que han detectado para preservar sus márgenes de rentabilidad.
E. A.: ¿Cuál es la evolución de los distintos segmentos de alimentos en la actualidad?
M. M.: En la industria alimentaria, los segmentos de productos lácteos y de panadería son, por gran margen, los más grandes. Sin embargo, en varios mercados latinoamericanos (Brasil, Argentina y México, entre otros) todavía existen consumidores que consumen lácteos por primera vez.
En Brasil, según datos del Banco Central, hay un aumento del dinero circulante y del volumen de tarjetas de crédito y de débito. Hay que tener en cuenta que, entre los consumidores de ingresos bajos, un real se imputa al consumo; mientras que, entre los consumidores de ingresos altos, ese mismo real puede afectarse a ahorros o inversiones. Algunos consumidores compran yogur por primera vez y lo consideran como una compra especial, no como un alimento que se consume con regularidad. Es decir, en América latina hay espacio para el crecimiento en términos de valor.
Aunque parezca paradójico, al mismo tiempo existen en Latinoamérica franjas de consumidores sofisticados, que compran los mismos productos que se ofrecen en Europa y están dispuestos a pagar una diferencia de precio por ellos.
E. A.: ¿Cómo se maneja esta diferencia a la hora de producir?
M. M.: Creo que la atención se va a centrar en la franja de consumidores de ingresos bajos, porque se abren importantes oportunidades de crecimiento del consumo entre ellas, principalmente en el rubro de los alimentos.
Existen categorías de alimentos que, tanto en Europa como en Norteamérica, están llegando a un punto de saturación y que brindan un enorme potencial de crecimiento en América latina, tanto en las franjas de consumidores de bajos ingresos como en las de altos ingresos.
E. A.: Según estos parámetros, ¿cuáles son los sectores que más crecieron?
M. M.: Nuestros investigadores analizaron 13 países de Latinoamérica y para el resto de los países de la región creamos modelos. En esos 13 países, las categorías que acusan mayor crecimiento entre 1998 y 2006 son las barras de cereales (snack bars) con un 25,3%, seguidas por las pastas secas con un 12,8%, las comidas listas con un 6,8%, los sustitutos de comidas (meal replacement products) con 5,4% y los alimentos procesados congelados con 4,4%. En cuanto a las bebidas, las bebidas funcionales y los tés listos para consumir (RTD) experimentaron un gran desarrollo por sobre las gaseosas y refrescos, con un 96% y 190% de volumen de crecimiento, respectivamente.
Si se estudian estas categorías de alimentos, se advierte que reúnen 3 componentes esenciales que parecen impulsar su crecimiento: portabilidad, conveniencia y propiedades para el cuidado de la salud. Las barras de cereales aportan fibras que son buenas para la salud, las aguas saborizadas aportan vitaminas y minerales, etc.
E. A.: ¿Y cuál ha sido la evolución de las categorías más grandes, como los panificados y los lácteos?
M. M.: Como comentamos antes, las categorías de alimentos de mayor crecimiento son, sin duda, los lácteos y los productos de panadería. En valores, los lácteos en América latina mueven 51.000 millones de dólares anuales (una cifra equivalente a toda la economía brasileña) y los productos de panadería, 37.000 millones de dólares por año.
La tasa de crecimiento promedio entre 2001 y 2006 indica que el segmento de los productos lácteos y de panadería es enorme, pero no crecen demasiado (menos del 5% por año). Son segmentos cercanos al punto de saturación. Es por eso que, categorías menores, como las barras de cereal y los otros productos que mencionábamos anteriormente, tienen mayores márgenes de crecimiento.
E. A.: ¿Cuáles son las conclusiones que pueden extraerse de su estudio para el segmento de bebidas?
M. M.: En el mercado de las bebidas, el sector de las gaseosas es un gigante. Sin embargo, ha venido registrando un crecimiento negativo en los EE.UU. durante los últimos dos años. Para los protagonistas del sector la única forma de mantenerse es diversificar su cartera de productos. Por este motivo, Coca-Cola adquirió en Brasil una marca de té listo para beber y está incursionando en jugos, otros tés y aguas saborizadas. En la región, en general, el crecimiento de los tés listos para beber fue del 18%.
E. A.: ¿Cuál es su percepción del crecimiento de las aguas saborizadas en la región?
El segmento de las aguas saborizadas y funcionales creció un 60% entre 2002 y 2006 en el mundo. Solamente en 2005 movió 3.100 millones de dólares y se espera que este número sea un 41% superior en 2010. Por ejemplo, en Brasil, las aguas H2Oh! finamente gasificadas (un producto de Pepsi Co.) superaron los volúmenes de venta en San Pablo. Lo mismo ocurrió en México. Coca-Cola respondió con Aquarius, pero no logró el éxito esperado. La siguiente frontera es la de las aguas funcionales, las vitaminizadas.
E. A.: ¿Qué opina sobre los jugos? Algunas personas los consideran sustitutos de las cinco porciones de frutas y verduras que deberían consumirse a diario.
M. M.: Creo que en América latina los jugos no son considerados como alternativas dietarias, sino como sustitutos de bebidas gaseosas en desayunos y comidas. Lo mismo ocurre con los jugos a base de soja, que compiten con las gaseosas. En Latinoamérica los jugos se consumen como bebidas refrescantes, no se piensan como sustitutos nutricionales.
E. A.: Creo que los jugos luchan contra la imagen negativa que representa su contenido de preservantes y, en algunos casos, de azúcar, a pesar del lanzamiento de líneas “light”:
M. M.: En países como Brasil, México o Argentina, donde se consigue la más variada fruta fresca durante todo el año y en todas las estaciones a precios accesibles, los consumidores suelen preferir la preparación de jugos naturales y no comprar los envasados. En Brasil, lo único que se conoce como jugo 100% es el agua de coco, totalmente natural, y en franco crecimiento.
E. A.: ¿Cuál cree es el impacto de los crecientes índices de obesidad en el mundo, especialmente en América latina, en la producción de alimentos y bebidas?
M. M.: Según la OMS, en todos los países europeos, excepto en Rusia, las tasas crecieron fuertemente, y en algunos casos, como Francia, prácticamente se duplicaron. En consecuencia, habrá que diversificar las carteras de productos y ofrecerlos con mayor valor agregado, que ayuden al mantenimiento de la salud y a prevenir las enfermedades crónicas.
En cuanto a la demanda, los consumidores de las grandes ciudades de la región (México D.F., Buenos Aires, San Pablo, Caracas) viven estresados, “atados” a sus escritorios, con escaso tiempo disponible, son sedentarios y consumen dietas desequilibradas, pero sus ingresos les permiten acceder a ciertos productos saludables, por los que pagan precios premium. Es una combinación perfecta: nuevos productos saludables o convenientes se están ofreciendo para satisfacer este tipo de demanda.
E. A.: ¿Cuál es su estimación de crecimiento de aquí a 2011?
M. M.: Se espera que el mercado de los alimentos envasados en Latinoamérica crezca en un 11%, del total de las ventas globales, en 2011; 0.7 puntos de porcentaje más que en 2006. Algunos factores que ayudarán a que esto suceda son: la creciente proporción de mujeres que se suma a la fuerza de trabajo, lo que aumentan los ingresos por hogar y la demanda de productos de conveniencia; y la recuperación de las crisis económicas vividas en Argentina y en Venezuela.
Nuestros pronósticos relevan que, en los próximos 5 años, el panorama del crecimiento de las categorías individuales no va a cambiar demasiado. Los lácteos, los panificados, los alimentos procesados congelados, las pastas secas y las barras de cereal mantendrán su curva de crecimiento, si bien se espera un fuerte incremento en las ventas de fideos soperos. En México se aprecia claramente esta tendencia y es muy probable que este segmento también crezca en Brasil.