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14. 04 |
La FAO, el FMI y el BM exigen medidas urgentes |
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Preocupación mundial por el aumento de los alimentos |
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Al principio fue inquietud, luego preocupación y ahora es una alarma generalizada: el incremento del precio de los alimentos producirá hambrunas masivas, guerras y pobreza. Así lo han expresado organismos multilaterales tan disímiles en sus visiones sobre la economía mundial como en sus objetivos, entre las que se encuentran la Organización de las Naciones Unidos para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y Fondo Monetario Internacional (FMI). Las raíces del incremento de precios son conocidas: la demanda creciente de biocombustibles que retira del mercado materias primas esenciales como maíz, trigo y soja. La demanda creciente de estos productos por parte de China y la India, el cambio climático que baja el rendimiento de las cosechas en los países y el incremento del consumo de carne productos lácteos en países emergentes. A todo esto hay que sumarle los elevados costos de transporte ocasionados por el alza del petróleo. Todas estas variables forman un cóctel explosivo, que habrá que desarticular de manera global. Consecuencias Los pronósticos no son alentadores. "Cientos de miles de personas morirán de hambre y miles de niños sufrirán los efectos de una alimentación deficiente", advirtió el Director del FMI, Dominique Strauss-Kahn. En el mismo sentido se expresó el Director General de la FAO, Jacques Diouf, quien expresó que "se necesitan medidas urgentes para evitar que los efectos adversos a corto plazo del alza de precios alimentarios afecten a los más pobres de forma todavía más alarmante". Un ejemplo de lo que podría llegar a pasar en los países más pobres pudo verse la semana pasada en Haití. En este país (el de menor ingresos de Latinoamérica) el precio de la bolsa de arroz trepó de 35 a 70 dólares en pocas semanas y produjo una serie de violentas protestas que culminaron con la destitución del Primer Ministro de ese país, Edouard Alexis. Los precios Los números que manejan los organismos multilaterales asustan: según el Banco Mundial, el trigo aumentó un 130% en el último año. El arroz, el 75% y los alimentos en general un 83% en los últimos tres años. Para la FAO, los precios mundiales de los alimentos han aumentado un 45 por ciento en los últimos nueve meses y ya hay una grave escasez de arroz, trigo y maíz. A pesar de ser un continente productor de materias primas y alimentos, América Latino no escapa a los aumentos. Según un informe publicado en el diario La Nación de Argentina, en base a datos de la consultora LatinPanel, el gasto en dólares para una canasta básica de alimentos subió un 47% en la región. Pero hay países mejor posicionados que otros: mientras que en México, Chile, Venezuela y Colombia los incrementos superan el 60% en Brasil y Argentina hubo un 36 y 33% de aumentos respectivamente. La política de retenciones que aplica el gobierno argentino desde el 2002, y que ha provocado un fuerte rechazo en los productores de granos de este país, explica en gran parte el freno a los aumentos. La lógica de esta política es simple: frente a los buenos precios que tienen los productos alimenticios en el exterior, aplicar reestricciones para que el mercado interno no sufra las presiones inflacionarias internacionales ocasionadas por la creciente demanda. Así, la combinación de retenciones cada vez más altas y acuerdos de precios permitió que la Argentina hasta el momento registrara subas en el costo de los alimentos muy por debajo de los promedios regional y mundial. De hecho, en 2007, en dólares, los alimentos en Chile aumentaron un 34,2%; en Brasil, un 23,6%, y el promedio mundial medido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue del 25,6%, frente al 5,8% que informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). “Más allá de la manipulación de los datos del Indec, la Argentina sigue siendo competitiva en alimentos, aunque por algún lado la inflación internacional siempre se termina colando en los precios locales”, explicó Mariano Lamothe, economista del estudio Abeceb.com. El rol de la industria alimentaria Los productores de ingredientes, insumos y fortificantes de alimentos pueden jugar un rol crucial en esta complicada coyuntura. Así lo expresó el presidente del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), Lennart Bage. "La agroindustria -apuntó- ayuda a conservar los productos alimentarios, añade valor y reduce las pérdidas postcosecha y permite transportar a los alimentos a mayor distancia, incluyendo a las ciudades en rápido crecimiento". Alimentos fortificados y funcionales pueden llegar a suplir, al menos provisoriamente, una dieta con fuertes deficiencias nutricionales producida por la escasez. Cabe remarcar que la advertencia más gráfica sobre las consecuencias sociales y políticas que estos aumentos podrían fueron pronunciadas por el director del FMI, un organismo que no se ocupa específicamente de este tema. "Si queremos evitar que los precios de los alimentos tengan estas terribles consecuencias-sostuvo Strauss Khan- tenemos que afrontar el problema más de lo que se hizo hasta ahora", aconsejó. |
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