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17. 04 | Radiografía de La Pampa

Concentración en la producción de granos Parte 2

El arriendo de campos, la situación de los pequeños productores y las consecuencias sociales de la expasión de la soja son analizadas por Enrique Martínez, Presidente del INTI.

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Los números del campo

Una de las razones que ha impulsado el corte de rutas y el lock out de los productores ha sido el nuevo nivel de retenciones móviles, fijado por el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El incremento de este impuesto, sostienen los productores, afectaría de manera decisiva sus ganancias. Pero, ¿cuánto gana un pequeño productor de soja y cuánto un pool de siembra?

Un reciente estudio de realizado por el presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Enrique Martínez,  le ha puesto números al nuevo escenario agrícola. El trabajo calcula lo que ganaría un pequeño productor si trabajara la tierra y lo que ganaría si la arrienda a un pool. Cabe destacar que los números elaborados por el organismo tienen en cuenta promedios de producción por hectárea y los costos, por lo que no contempla situaciones desfavorables que se dan en las regiones menos favorecidas o los problemas que pueden ocasionar las malas condiciones climáticas.

Según el estudio, "los valores de ingreso neto esperados por hectárea para un productor de soja o de trigo de 50 hectáreas están entre 600 y 800 dólares por hectárea. Nunca menos del 100% anual del capital circulante invertido. Para un fondo de inversión (pool sojero), el beneficio sería entre 150 y 350 dólares por hectárea. Esto, medido en relación a los fondos erogados, significa entre 15% de ganancia en 6 meses y 70% en un año, según las situaciones".

Un productor de maíz con las mismas características, puede llegar a obtener una rentabilidad de cerca de U$S 519 por hectárea si produce 7 toneladas por hectárea y 750 si produce 9 toneladas por hectárea. 

El arriendo de campos, nueva tendencia.

El trabajo de Martínez es muy gráfico cuando grafica las alternativas que se le presentan a un pequeño productor de 50 hectáreas:

Los propietarios se enfrentan a los  siguientes dilemas:

a. Propietario chico de 50 hectáreas. ¿Me quedo con 25.000 dólares por año de renta fija, arrendando para trigo-soja, o aspiro a unos 40.000 dólares por año trabajando la tierra? La primera variante habilita al pequeño chacarero a intentar una empresa urbana, comercial o inmobiliaria, con menos esfuerzo y riesgo. La segunda variante produce mayor retorno, pero obliga a correr detrás de contratistas o cosechadores cada vez más seducidos para trabajar al servicio de los grandes grupos. Muchos han optado por el primer camino.

b. Propietario grande de 1000 hectáreas. ¿Recibo 500.000 dólares al año de renta fija o aspiro a 800.000 asumiendo los riesgos? Son muchos – muchísimos – los que disfrutan de la primera opción. Tengamos presente que estos propietarios son los que siempre han dado en arriendo una parte de su tierra. Solo que ahora las tasas son astronómicas.

c. En ambos casos – grandes o chicos – se abrió el camino de una suerte de cadena de la felicidad, ya que perciben arriendos en dinero. Éste puede ser luego ser invertido en los propios fondos de inversión, aumentando aún más la rentabilidad, sin involucrarse directamente en labor agraria alguna.


Para Martínez, "las consecuencias sociales de la dominación productiva de los fondos de inversión han sido expuestas en numerosos foros y no son exageradas en absoluto. La despoblación rural y el empobrecimiento de los sectores de servicios de los pueblos del interior son consecuencias directas del nuevo modelo. El bajo interés por las rotaciones; el riesgo de contaminación hídrica por exceso de nitratos o fosfatos; el riesgo asociado a la diseminación sin ton ni son de envases de herbicidas, no puede ni debe ser subestimado.

Así, con el aumento de las retenciones, los pequeños productores que arriendan su campo tendrían niveles inferiores de ingreso ya que los pooles sojeros les pagarían menos ya que la rentabilidad no sería la misma. Sin embargo, en ningún caso está afectando la rentabilidad que sigue siendo superior a una renta financiera o industrial.

En estos niveles de rentabilidad hay que encontrar la causa para el estancamiento de la producción de carne: los campos para el pastoreo y engorde de los animales se van achicando para dejarle espacio a los granos, en especial a la soja. El stock vacuno en 2007 fue de 55 millones de cabezas, cifra similar a la de 1997. La falta de maíz y espacio para las vacas dificulta el aumento de la producción de animales. Una situación similar viven los tamberos. Estas dos actividades se ven cada vez más jaqueadas por la rentabilidad de los granos.  

Alternativas

El trabajo del INTI ofrece una serie de alternativas para enfrentar este escenario de concentración de la producción y la tendencia al monocultivo. El objetivo de estas medidas es fomentar la explotación de los pequeños productores y desincentivar el arriendo a los grandes grupos. En definitiva, son propuestas que buscan favorecer a los que trabajan la tierra.

 - Sancionar una "ley de arrendamientos", (los diputados del FPV Ilarregui y Cantero presentaron proyectos en este sentido en el 2006), que busca acotar el trabajo de los fondos de siembra, dándole una estabilidad mínima de 5 años al arriendo. A esto deberían agregarse un compromiso de rotación entre cultivos y parece una buena medida regulatoria.
 
- Se debería subsidiar parte de los fletes mayores de 200 kilómetros hasta el puerto, hasta un tonelaje máximo por productor.
 
- Se debería computar parte de las retenciones como adelanto de impuesto a las ganancias, para productores directos con menos de cierta superficie límite.
 
- Se podría importar en forma directa herbicidas y fertilizantes, para su distribución a través de cooperativas agropecuarias.
 
- Los pequeños ganaderos deberían tener acceso garantizado a entregar animales para faena directamente a los frigoríficos y luego negociar sus reses a través de certificados transferibles.
 
- Los pequeños productores lácteos o de pollos o de cerdos deberían contar con un apoyo concreto de envergadura para poder procesar su producción hasta llegar a industrializarla y entregarla directamente al comercio minorista. Esto es factible en todo el país, especialmente en las regiones más pobres y hay numerosas experiencias que lo validan.

Todas estas medidas tienden a fortalecer la presencia del Estado en la regulación del mercado de granos. Esta iniciativa choca contra los intereses de los grupos económicos que dominan este sector de la economía. Los pequeños productores que quieren trabajar el campo y no llegan a producir a escala, terminan siendo los más perjudicados ya que el aumento de las rentenciones tiene un peso específico más importante sobre ellos.

Buscar medidas que ayuden a desconcentrar y aumentar la producción de granos es una de las asignaturas pendientes del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. De esta manera se podría distribuir la riqueza del campo entre los pequeños productores y no repetir la historia del "granero del mundo" para unos pocos. 

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