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22. 04 |
Polémica |
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Seguridad Alimentaria: el presidente Lula se equivoca |
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¿Cómo debe enfrentarse la problemática del incremento del precio de los alimentos y el desarrollo de fuentes de energía renovables? Este fue uno de los temas centrales de la 30ª Conferencia Regional para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que se realizó la semana pasada en Brasilia. Uno de los disertantes del encuentro fue el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, quien aseguró que "los biocombustibles no representan una amenaza a la seguridad alimentaria de las naciones más pobres. Por el contrario, si se desarrollan de manera juiciosa, de acuerdo con la realidad de cada país, pueden constituir un instrumento esencial para generar renta y sacar a los países de la inseguridad alimentaria y energética". En su discurso, el mandatario brasileño señaló como responsables principales de las subas a combinación de factores como el precio del petróleo, el descenso de la producción por situaciones climáticas adversas, el aumento en los costos de transporte, la especulación en los mercados financieros y el aumento del consumo de alimentos en los países en desarrollo, como China, India, Brasil y otros países pobres "Contemplo cada vez con más asombro los intentos de crear una relación de causa-efecto entre el desarrollo de los biocombustibles y la escasez de alimentos o el aumento de su precio. Mi asombro es mayor cuando constato que son pocos los que mencionan el impacto negativo que tiene el aumento de los precios de petróleo en los costos de producción y transporte de los alimentos y los costos de producción de los fertilizantes. Siempre es más fácil escoger respuestas simplistas", sostuvo Lula. Puntos controversiales: el precio del petróleo y el de las materias primas alimenticias La postura del presidente Da Silva es, en parte, cierta. Se basa en datos y proyectos que se vienen desarrollando en su país con buenos resultados. La especulación financiera, por cierto, ha encontrado en las materias primas agrícolas un espacio para multiplicar ganancias. Sin embargo, ¿por qué negar con tanto énfasis la incidencia de los biocombustibles en el precio de los alimentos? La caña de azúcar, el maíz y la soja son los principales elementos utilizados para producir biodiesel y plásticos que no tengan como base derivados del petróleo y el gas. Con el precio del barril del petróleo por las nubes, la necesidad de encontrar productos alternativos es imperiosa. Una primera realidad desmiente al presidente de Brasil. Se trata de un escenario inédito que se ha dado en los últimos tiempos: si aumenta el precio del barril de petróleo, crece el precio de sus sustitutos agrícolas. Ambos índices se han acoplado. Se trata de una ley de la economía: si aumenta la demanda, aumentan los precios. Si el precio de las materias primas alimenticias sube porque hay más demanda por la búsqueda de sustitos para el petróleo, aumentan los alimentos. Esta situación es conocida en Brasil. El año pasado la compañía Dow, una de las petroquímicas más importantes del mundo, comenzó la construcción del primer polo alco-químico para producir Polietileno de Alta Densidad (PEAD), un plástico muy utilizado por la industria de envases. Para realizar esta inversión la empresa se alió con Crystalsev, una de las principales productoras agrícolas de ese país, que ahora destina grandes cantidades de su producción de caña de azúcar a este proyecto. Diego Ordóñez, Director de Negocios de Hidrocarburos de Dow Latinoamérica, explicó el año pasado en una conferencia realizada en Buenos Aires los desafíos que deberán enfrentar este proyecto. "La búsqueda de fuentes de energía renovables traen aparejados problemas como el incremento del precio de la tierra, y la puja entre materias primas para la alimentación y la producción de energía. Esto puede ocasionar tensiones dentro de los países de la región". El precio de los fertilizantes El presidente brasileño hizo mención en su discurso al aumento del costo de los fertilizantes. La producción de estos componentes se encuentra concentrada en un puñado de compañías multinacionales, entre las que se encuentra Dow. Aquí, también, la ley de la oferta y la demanda desmiente Lula, ya que para producir biodiesel y otros sustitutos del petróleo se necesita de una agricultura intensiva, lo que aumenta la demanda de los fertilizantes. Así lo grafica un documento de la FAO presentado en esta conferencia. "La disponibilidad de un suministro adecuado de alimentos puede verse amenazada por la producción de biocombustibles debido a la competencia por insumos como la tierra, el agua, fertilizantes y otros recursos productivos que pueden ser desviados desde la producción de alimentos", sostiene un documento de esta entidad presentado en la conferencia. Conclusión Uno de los mayores aciertos del presidente brasileño ha sido la de poner en el centro de la discusión la relación entre el desarrollo de biocombustibles y la producción de alimentos. Es cierto que ambos proyectos pueden llegar a ser compatibles y representan una excelente oportunidad para la región. En este sentido, Brasil ha marcado algunos precedentes auspiciosos. Este país posee iniciativas que garantizan el acceso de los alimentos a los sectores más vulnerables y el desarrollo de un biodiesel para los campesinos, como el programa “Sello Combustible Social”. Este proyecto promueve la inclusión de la agricultura familiar campesina en la cadena productiva del biodiesel, generando empleo y mayor renta para este grupo social. Pero se trata de una realidad específica, que no se lleva Pero negar la incidencia que el desarrollo de estas nuevas fuentes de energía posee en la canasta alimentaria de la región (que, en promedio, subió un 47% en el último año) no ayuda enfrentar este problema. Sería más productivo hablar sobre la oportunidad que tiene la industria alimenticia y los productores de conservantes para prolongar la vida útil de los alimentos, la necesidad de encontrar técnicas que aumenten la productividad de las tierras y la posibilidad de desarrollar alimentos funcionales que suplan las necesidades nutricionales de la población en un contexto de aumento de precios. Aceptar que existe un problema es el primer paso para encontrar una solución. Notas relacionadas: |
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