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11. 06 |
México |
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¿Moda o una necesidad de consumo? |
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Es indiscutible que estamos viviendo una nueva tendencia en el mercado de alimentos. Cada vez es más común encontrar en el supermercado productos “más saludables”. La televisión nos bombardea con anuncios de alimentos que nos ayuden a estar en línea o para ayudar a prevenir alguna enfermedad. ¿Esto será una moda pasajera o realmente es una necesidad? En México, los índices de enfermedades crónicas son alarmantes: Así podemos seguir con muchos otros padecimientos. El consumidor de hoy es un consumidor necesitado de salud. Con el aumento de la esperanza de vida, las personas viven más años, pero no lo están haciendo con calidad. Es un patrón que se está viviendo a nivel mundial, derivado, entre otras cosas, por dos factores principales: el cambio en el estilo de vida y una mal balanceada alimentación. Las personas de hoy vivimos más aceleradas, con más estrés, tenemos menos tiempo para preparar nuestros alimentos y comerlos con calma. Panorama Salimos de una cultura “Light” donde no sólo le quitábamos azúcar o grasa a nuestra comida, sino donde hacíamos todo más fácil, listo para consumir. Nuestra vida, si bien más acelerada, nos deja más sedentarios. Es decir, vivimos demasiadas horas en el trabajo y nos queda poco tiempo y “energía” para el ejercicio. Es un círculo vicioso. El mercado de alimentos empezó ya a romper con ese círculo. Es difícil cambiar por completo un estilo de vida, pero es sencillo poder ofrecer alternativas más saludables al consumidor. Ya no es suficiente compensar deficiencias. Es necesario ofrecer “más salud”. Por ejemplo, no es lo mismo lanzar un producto adicionado con fibra a lanzar un producto que promueva una mejor salud digestiva. Estos últimos son los alimentos funcionales. La nueva tendencia Los alimentos funcionales nos van a ayudar a complementar nuestro estilo de vida y de alimentación, para ofrecernos una mejor calidad de vida en los años próximos. Existen ingredientes específicos muy novedosos para cada plataforma de salud. El éxito de un ingrediente funcional estará en que el consumidor pueda tener el beneficio que se le ofrece, cuando el alimento se consume frecuentemente. La clave está entonces en escoger ingredientes funcionales altamente eficaces, donde la dosis diaria recomendada pueda usarse en pocas porciones para que puedan dar el beneficio de salud prometido. Algunos ingredientes muy usados son el calcio, las fibras, el omega-3, los antioxidantes, el te verde, las proteínas de soya y de leche, los probióticos y prebióticos, entre otros. El factor decisivo para escoger uno de estos ingredientes dependerá del sector de mercado deseado, así como de la plataforma de salud que se busque fortalecer. Cuando se ofrece un beneficio de salud, no es suficiente adicionar un nutriente en mayor cantidad que los productos de la competencia. La ventaja de un ingrediente funcional es que puede usarse en bajas dosis y lograr un gran beneficio. Por ejemplo, si se quiere lanzar un alimento para mejorar la salud de los huesos y/o ayudar a prevenir riesgo de osteoporosis, no es igual usar cualquier tipo de calcio. Existe una alternativa fuente de calcio y otros minerales esenciales de origen marino, 100% vegetal, que además de aportar calcio altamente biodisponible aporta otros minerales como magnesio, fósforo, zinc, hierro, entre otros. Además de esto, tiene características sensoriales únicas y una inigualable solubilidad, debido a su estructura porosa, dando una textura suave en lugar de ser arenoso. Por otro lado, si se quiere fortificar con fibra, igualmente existen muchas opciones. Si se quiere tener un ingrediente que lo diferencie de los demás, se pueden crear alimentos prebióticos. En el mercado podemos encontrar los fructooligosacáridos de cadena corta (scFOS), los cuales tienen una estructura química que los hacen altamente selectivos y aprovechables por la microflora intestinal benéfica. Los scFOS cuentan con más de 200 estudios científicos que demuestran que el consumo de tan sólo 1 gramo diario ayuda al crecimiento de lactobacilos y bifidobacterias en el intestino. Esta dosis se puede incorporar sin problemas en una sola porción y el consumidor tendrá todo el beneficio. Además de hacer declaraciones de salud digestiva, con los prebióticos como los scFOS se pueden hacer “claims” de salud inmunológica y de mejora de absorción de minerales. Otra opción que hay en el mercado es un concentrado de beta-glucanos de avena para formulaciones que ayuden a prevenir riesgo de enfermedades cardiovasculares, reducir los niveles de colesterol LDL, mantener los niveles de azúcar en sangre más saludable y por más tiempo (liberación prolongada de energía) o dar efecto de saciedad. Otra opción única y muy novedosa sería el utilizar inulina de agave, para crear conceptos adicionadas con fibra, 100% naturales, netamente regionales. Para escoger la mejor opción de inulina de agave debemos comprobar que tenga excelente solubilidad, sabor neutro y ser completamente transparente. Para realmente poder ayudar de una manera a esta necesidad de salud del consumidor debemos estar consientes de no ofrecer soluciones mágicas que curen o prevengan enfermedades. Se debe promover estilos de vida saludables que equilibren una alimentación balanceada con una adecuada actividad física. Es muy importante contar con un buen respaldo científico que soporten los beneficios de salud que se ofrecen con determinado ingrediente, sujetarse a las legislaciones locales y evitar dar promesas al consumidor que sean falsas. Con todo esto podremos escoger ingredientes realmente novedosos y que nos ayuden a crear alimentos o bebidas con un alto valor agregado. |
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