El excesivo consumo de alimentos y bebidas energizantes, y la propagación de un estilo de vida sedentario continúan generando niveles de obesidad infantil elevados en el mundo.
Un reciente estudio de la consultora Datamonitor detalló que de continuar esta tendencia, en el 2012 el 35% de los chicos menores de 13 años sufrirán problemas de sobrepeso u obesidad. En Estados Unidos, la cifra para este universo podría ascender al 40%.
Las cifras también muestran un incremento de los índices de las personas que padecen esta enfermedad en el sudeste asiático, en especial en China, país que durante las últimas décadas ha comenzado a cambiar drásticamente su perfil demográfico.
Los consumidores europeos son conscientes de este problema. La consultora Eurobarometer Survey registró que el 85% de los consumidores de este continente perciben un crecimiento importante en la cantidad de los niños con problemas de sobrepeso.
La alimentación de los jóvenes europeos es una constante fuente de preocupación. Los niños de estos países comen un 17% más de caramelos que el promedio de la población, un 23% más de snacks, y un 26% más de helados. El consumo de bebidas carbonatadas y energizantes también se sitúa varios porcentuales por arriba de la población.
Los problemas principales a la hora de analizar las causas de estos índices hay que buscarlos en el consumo de este tipo de productos y en el estilo de vida sedentario que los niños (y los adultos) llevan.